jueves, 22 de mayo de 2014

De Ramón Castilla a techito Bruce

Los primeros negros que llegaron al Perú lo hicieron formando parte de las expediciones españolas como esclavos para aportar mano de obra en el proceso de conquista. Corria el siglo XVI y en España la figura del esclavo estaba en decadencia, pero el reciente descubrimiento de América la reactivó.

Tres siglos mas tarde, durante el proceso de emancipación, José de San Martín promulgó la ley que profesaba que nadie nacía esclavo en el Perú. Pero quedó el vacío de los esclavos que entraban al Perú “importados” como mercancía para cumplir esa función.  El 3 de diciembre de 1854, el gobierno de Ramón Castilla abolió totalmente la esclavitud en el Perú,  pagando a sus dueños para darles la libertad.

Antes de Perú lo habían hecho países latinoamericanos como Haití, Panamá, las Antillas Francesas, Santo Domingo, México, Chile, Venezuela y Argentina. 

En Europa, mediante la “Declaración de las Potencias para la Abolición de la Trata de Negros” suscrita en Viena el 8 de febrero de 1815, se abolió la esclavitud en Austria, España, Francia, Gran Bretaña, Noruega, Portugal, Prusia y Suecia.

Los esclavos no tenían reconocido derecho a la dignidad ni a la propiedad, por ello todas las cosas que ganasen eran de su amo.

La Constitución de 1856 declaró textualmente que “Nadie es esclavo en la República”. Te imaginas semejante párrafo ahora?  Todos sabemos que no hay esclavitud (aunque a algunas empresas se les debería refrescar la memoria), pero en aquellas épocas era algo tan normal y pensar en un negro libre era imposible. Ahora en el siglo XXI, en tal vez uno de los países mas racistas del mundo, un negro es Presidente y por 2 periodos consecutivos.

Que tal si vamos y le decimos a Obama “oye tu no vales nada porque eres negro, no tienes los mismos derechos que los blancos”. Que nos harían?  

Que pasó? Evolución social # 1.

En 1866 las mujeres tenían el deber de realizar estudios primarios, pero la educación secundaria era exclusiva para los varones.  No fue hasta 1908 que se permitió a las mujeres estudiar una carrera universitaria, ya que hasta ese momento se pensaba que “para mantenerla en el culto exclusivo del hogar, y en su obediencia sumisa al hombre, debía ser un tanto ignorante … “. Antes de este reconocimiento, las mujeres que hubiesen querido estudiar una carrera, debían obtener una autorización del Congreso.

El Código Civil de 1852 en su artículo 175 proclamaba que “El marido debe proteger a la mujer y la mujer obedecer al marido.” El artículo 176 exponía que “la mujer está obligada a habitar con el marido y seguirle por donde él considere residir”.

El derecho a voto fue reconocido para la mujer en el año 1955 mediante una reforma constitucional que no se produjo sin amplios debates, en los que se llegó a proponer salidas absurdas como que sólo podrían votar las mujeres trabajadoras o, peor aún, se llegó a proponer el voto familiar, mediante el cual el marido votaría en nombre de su esposa y sus hijas.

En dicha época se creia que las mujeres, en contraposición de ser mas sensibles y prácticas que los hombres, carecían de capacidad lógica y raciocinio para temas de corte superior, como la vida política. Sin embargo luego de una lucha intensa, el derecho a voto (y a ser votadas) de las mujeres se proclamó en septiembre de dicho año, algo muy extraño para la realidad de la época, tanto así que inicialmente se permitió el voto sólo a las mujeres mayores de 21 años que supieran leer y escribir  o a las mayores de 18 que estuvieran casadas.

Vamos ahora a decirle a Nadine que no puede postular a la presidencia porque es mujer y que tiene que ser sumisa al “coshito”? A Eliane Karp? O vamos a decirle a Angela Merkel que mejor se vaya a la cocina? Estaríamos locos!!

Muchos países como Chile, Argentina, Brasil, Alemania tienen gobernantes mujeres, lo que hace 50 años hubiera sido una utopía, o como diría Rafael, un escándalo.

Que pasó? Evolución social # 2.

Ahora mismo está de moda el debate de los derechos civiles de los homosexuales y como en los 2 casos anteriores, se encuentra ardua resistencia a ello. Tan es así que se ha llegado a recolectar un millón de firmas en contra, lo cual es aberrante. No sé si será verdad, pero si hay 1 millón de peruanos que no quieren que las personas se “unan” con los que aman, estamos podridos como sociedad. Somos unos cavernícolas, guiados por una extremadamente conservadora religión sin cuestionar ninguna de sus premisas dictadas hace ya 20 siglos. Cual zombies.

Que tiene de malo que 2 personas del mismo sexo se junten y disfruten derechos que los demás ya tenemos?.  En que nos afectaría? En nada.

Lo más seguro es que físicamente ya se hayan juntado HACE RATO  y es muy probable que vivan juntos. Aprobar dicha ley no afecta a nadie mas que a ellos, pues  les favorece. Entonces porque impedirlo? 

La iglesia prohíbe el aborto porque dice que el óvulo fecundado ya es una persona en formación y tiene derecho a la vida. Tal vez tenga razón, pero si luego ese feto nace gay, la misma iglesia le quita el derecho al matrimonio. #Lógicacatólica.

El que unas personas tengan derechos y otras no, es absolutamente discriminatorio. Hay que tener empatía con la gente que piensa diferente. Si tu no quieres unirte con alguien de tu mismo sexo no lo hagas, nadie te obliga, pero deja a los que si quieren hacerlo que tengan los mismos derechos que tu ya tienes. Es justo.

Porque los insultos a techito Bruce (a quien no conozco ni me interesa conocer) sólo por decir que es gay? Eso lo hace inferior? Lo hace oloroso? Apesta? Piensan acaso que nos contagiará de algún virus apocalíptico que destruirá a nuestra especie? Pues no. Es una persona como cualquier otra, con un gusto particular por la gente de su mismo sexo. El que se apruebe dicha ley, no nos va a perjudicar en nada a los demás.

Debemos evolucionar como lo hemos hecho antes con los esclavos y las mujeres, 2 situaciones que en su momento fueron tomadas con rechazo pues se salían de los parámetros socialmente aceptados, pero que ahora que lo pensamos es algo tan absurdo. Al aceptar nuevas situaciones y formas de pensar estamos creciendo como personas, estamos aprendiendo y haciendo un mundo mas justo para todos. Y de a pocos seremos una sociedad mas tolerante y desarrollada.

Nuestra Constitución actual reconoce el derecho de todas las personas “A la igualdad ante la ley. Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquiera otra índole”. Igualdad ante la ley y a no ser discriminados por motivo de ninguna otra índole. Esta situación contraviene agresivamente dicho precepto.

Es la ley la que debe adaptarse a la realidad social, y no la realidad social a la ley, tal como hacen los detractores de la unión civil alegando lo que dice una Biblia escrita hace 2,000 años que ya ha quedado desfasada para nuestra realidad.

España, Uruguay, Argentina, México, Holanda, Suecia, Francia, Inglaterra, Bélgica, Canadá, Noruega, Portugal, Islandia entre otros reconocen el matrimonio homosexual y Alemania, Finlandia, Suiza, Colombia entre otros reconocen la unión civil que se quiere instaurar aquí.

De que se va a hacer se hará, lo que debemos preguntarnos es cuando, cuando Perú vaya al Mundial o antes?

Debemos abrir la mente y reconocer que nuestra forma de pensar no es la correcta ni la de ellos es la incorrecta, ni al revés.  Sólo son formas de pensar diferentes y vivir entre las diferencias es lo que hace una sociedad evolucionada. Podemos hacerlo?

Aprendamos a desarrollar empatía con aquellos que piensan diferente a nosotros y la vida será mas simple para todos.

Que pasará? Evolución Social # 3.


Tampoco es tan nueva la cosa ah, Plaza Sésamo nos iba introduciendo el tema


Historia del Derecho Civil Peruano, siglos XIX y XX, Carlos Ramos Nuñez

jueves, 15 de mayo de 2014

Diariamente, mensualmente, anualmente

Se levantaba, se duchaba, se cambiaba, se lavaba los dientes, tomaba sus cosas y se iba a trabajar. El tiempo estimado de llegada a su oficina era de 25 minutos. Pero mientras el tráfico aumentaba, puesto que la ciudad colapsaba por la enorme cantidad de autos, su llegada a la oficina se ralentizaba.

Para intentar minimizar ello se había instalado una gran cantidad de semáforos, algunos sin sentido pues en una avenida de 30 cuadras, tener un semáforo cada 3 es medianamente cuestionable, más aún cuando estos no están sincronizados. Entonces cada 3 cuadras le tocaba un semáforo en rojo. 

Como acto de supervivencia Dario se había acostumbrado a pensar como taxista. Debía ver mas allá de lo evidente, como León-O de los Thundercats. Intentaba infiltrarse por calles aledañas que le dieran la posibilidad de avanzar mas rápido. Mayoritariamente la apuesta le salía ganadora. Pero había otras veces que el tiro le salía por la culata y se metía en un nudo del cual debía salir con paciencia (y en retroceso).


Normalmente llegaba 5 minutos antes de la hora de ingreso, pero otra comparsa le esperaba en el estacionamiento de la oficina. Una pequeña cola de autos intentando estacionar. Algunos lo lograban sin mayor demora, pero había otros para los que era un reto difícil de superar, sobretodo cuando se daban cuenta del tráfico que estaban originando, lo que generaba mayores nervios y algunas algunos tiraban la toalla, pues se hacían a un lado para que pasen lo demás y ya estacionarían cuando nadie estuviese mirando, aunque ello signifique llegar a su cubículo a las 10 de la mañana.

Salia del estacionamiento a nivel trote 1, pasaba los tornos de seguridad y hacia cola en el ascensor. Una vez dentro se dedicaba a mirar las caras de la gente. Todos se conocían ya que laboraban para la misma empresa, pero a nadie le gustaba hacer contacto visual. Lo más tímidos iban mirándose las rodillas, otros mirando la pantalla del ascensor para ver si después del piso 2 seguía el 3 y después el  4 y así hasta el piso 20 en que se bajaban. Otras mas espabiladas aprovechaban ese tiempo para terminar de maquillarse en el espejo. Nunca falta el mañoso de la oficina que se arrima a propósito y aquel al que la corbata le termina 3 dedos encima del ombligo.

Bajaba en su piso, entraba a su oficina, saludaba a los pocos que había ahí (pues los demás aun estarían estacionando, en el mejor de los casos) y empezaba la rutina laboral: escritos, cuadros, solicitudes, llamadas, reuniones, correos, firmas, etc. A pesar de hablar el mismo idioma y trabajar en la misma compañía, había días en que parecía que la gente no entendía que tenían que empujar el carro hacia la misma dirección. Los egos pesaban mas que la solidaridad corporativa y mientras mas alto el cargo, mas alto el ego.

Al medio dia la dulce hora de almuerzo, el “caprichito del dia”. Risas entre conversaciones monótonas y miradas envidiosas (y otras lujuriosas). Un rato de Facebook y Twitter en el teléfono y de vuelta al juego: escritos, cuadros, solicitudes, llamadas, reuniones, correos, firmas, etc.

Hora de salir. Esta vez no hay tráfico en el estacionamiento de la oficina, pero ni bien puesta una rueda en la calzada, las bocinas hacían preveer que no sería un viaje exento de impaciencia.

El rato de gimnasio luego de la oficina era sabroso y exquisito. Ejercicios, conversaciones, miradas cómplices y traviesas. Sonrisa.  Luego la ducha y para casa. Las 9 pm y el dia se había terminado. Mañana sería otro dia. Un dia distinto, pero exactamente igual.

Así de lunes a viernes, 48 semanas al año, todos los años hasta la jubilación.
 
Las casi 8 horas semanales que pasaba en el tráfico, le daban la extraordinaria posibilidad de pensar si eso era lo que quería hacer toda su vida y mayoritariamente la respuesta era negativa. Sentía que se le estaba yendo la vida en una rutina que parecía programada masivamente.

Pero que iba a hacer? Es lo que tenia que hacer, pasarse la vida trabajando para una compañía que lo vestia como pingüino, que se enriquecía con el trabajo que el hacía y que lo iba a jubilar en cuanto tuviera la posibilidad. Como hacía todo el mundo. Y nadie se quejaba por ello. Sólo Darío. Al parecer.

Todos los días dándole vueltas en la cabeza sin animarse a tomar la decisión de vivir como él quisiera y no como debía. Pero un dia se dio cuenta que le importaba tan poco si seguía en esa oficina. No tenía porque hacer toda su vida algo que no le apasionaba. Estaba viviendo como todo el mundo lo hacía, pero no como él hubiera planteado su vida, si hubiera sido posible,  antes de salir del útero.

No iba a ser más una marioneta corporativa hecha a gran escala, como un ejército de clones que se movían coordinadamente hacia el mismo destino. Quería vivir haciendo lo a él le gustara. Sabía que la felicidad no es vivir haciendo lo que queria, sino querer lo que hiciese. 

En este punto Darío sólo tenía claro una cosa: Escapar del estereotipo para vivir haciendo algo que le apasionara. Unas 20 posibles pasiones se le aparecieron en la cabeza. Había que ir descartando.

Así que la mañana siguiente, la rutina se rompió.  Se levantó, se duchó, se cambió, se lavó los dientes, tomó sus cosas y fue a trabajar. 25 minutos luchando contra el tráfico. Estacionamiento, ascensor y oficina. Y renunció, con 30 días de anticipación como manda la legislación.

Y ahí estaba Dario, sin rutina proyectada más allá de 1 mes. Con la inseguridad que ello genera. Sin la más puñetera idea de saber a donde iria su vida. Pero feliz.

El siguiente paso, identificar cual era su meta de vida: si poner el chiringuito en la playa, o su cadena de gimnasios, o su empresa de paseos marítimos, o vivir recorriendo el mundo o a visitar a chespirito antes que la casque.

Mientras mas difícil es la situación, más esfuerzo se pone en resolverla.


Atrévete y lucha por la vida que sueñas. Si se puede, con esfuerzo, dedicación y confianza.


Marina Shifrin renunció a su trabajo, bailando